Madres felices, la semilla de un futuro mejor.

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Ayer estaba en el súper, en la línea de cajas y había una revista que versaba: “Niños felices, la semilla del futuro” o algo más o menos así. Me llamó muchísimo la atención porque estoy muy en desacuerdo con esa proposición.

Los niños son felices por default, eso puede cambiar si se les hace algo malo o si pasan por la pérdida de algún familiar; pero naturalmente los niños son alegres. Es bueno que sean felices, claro; pero no puede ser el único parámetro para considerar que se está cumpliendo como padre. Porque entonces podemos caer en la confusión de darle todo lo que creemos que le hará feliz, ya sea porque es lo que nos faltó a nosotros o porque es lo que otros tienen.

Por ejemplo, si nosotros venimos de una educación estricta y eso nos causó dolor pensamos que debemos ser mucho más permisivos con la siguiente generación pero la realidad es que no necesariamente le estamos haciendo un bien. Lo que te hizo falta a ti, probablemente no es lo mismo que le hace falta a tu hijo. Ustedes son seres distintos, con distintas personalidades y diferentes caminos en la vida. Por eso es que no se pueden enmendar los errores de nuestros padres hacia nosotros con nuestros hijos.

Cuando pienso en los errores que cometieron mis papás o los papás de mis amigos veo que todo se reduce a una situación en la que los padres no estaban bien anímicamente. Ya sea porque tenían problemas laborales, económicos, sentimentales; en cada caso había algo que les impedía estar cien por ciento presentes. Ahí fue cuando la noticia de que su hijo necesitaba algo se les pasó sin notarlo.

Es por eso que creo que el mejor regalo que se les puede dar a los peques es ser un papá y una mamá felices, estar bien contigo mismo te permitirá derrochar amor, cuidados y atención; porque solamente cuando nos sentimos bien estamos 100% presentes, totalmente alertas, viviendo el momento actual con intensidad. Es ahí donde pasan las cosas, es ahí donde los niños crecen y es únicamente ahí donde se puede ser buen padre.

Con todo mi amor, para los papás y mamás del mundo, para los que se esfuerzan hasta el último respiro para que a su peque no le falte nada, para los aman, procuran y cuidan de alguien; para todos ustedes mando la invitación de mirarse hacia dentro, de quererse, cuidarse y apapacharse (consentirse) porque se lo merecen y porque aunque parece egoísta en realidad le estarán haciendo un bien a sus seres queridos.

Cuando tú estás bien el amor se te desborda.

Con cariño, feliz día, mamá.

 


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