Pedir lo que queremos o evitar a toda costa quedar mal (y acabar peor).

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Foto: Piolo Juvera.

Algunas personas no tienen ningún problema para pedir lo que quieren y desde ya les digo que son afortunados, incluso más de lo que creen por eso. Si tú eres de esos puedes dejar de leer ahora mismo, este post no te interesa.

Si tú en cambio eres de las tantas personas que conozco y que como yo tienen dificultad para expresar claramente lo que quieres y/o sientes, entonces quédate, vamos a echarnos una sumergida en el tema.

Resulta ser que hay muchas personas que tienen dificultad para poner lo que quieren en palabras, incluso para expresar sus sentimientos. Pero esto no siempre lo tenemos claro desde el principio. Los síntomas generalmente son de inconformidad con una situación y sentimiento de impotencia frente a ella, pensar: yo qué puedo hacer, nadie me haría caso; es frecuentemente de alguien que tiene dificultad para expresarse. Otra muy común es sentir que la gente no te entiende o incluso censurarte para no lastimar al otro, no querer un enfrentamiento o hacer sentir mal a alguien son razones que nos callan. Otra muy común segadora de palabras son las jerarquías, no solamente en el plano laborar, también en la familia y entre los amigos hay jerarquías; ¿cómo voy a cuestionar a mi hermano mayor, si además todos en la familia opinan como él? La última más común que mencionaré (hay muchas otras) es la vergüenza sobre lo que sentimos o el miedo a quedar mal diciendo tal o cual cosa.

Bueno pues ahí está el primer punto importante, no se trata de desacreditar al otro, de discutir, de pelear o de que alguien tiene razón y alguien está equivocado. Se trata de decir lo que te parece a ti, independientemente de lo que sea “verdad”. Este puede ser tu punto de vista y por lo mismo solo una parte de lo que se considera cierto pero es importante que lo expreses y te digo por qué

Después de tragarte tus sentimientos y tu opinión lo que pasa normalmente es que sale por otro lado. En realidad nuestro sueño más profundo y utópico sería que sin decir nada los demás pensaran igual que nosotros o entendieran la situación como nosotros la vemos. Eso no pasa y como las emociones no desaparecen así por arte de magia nos seguimos sintiendo mal, incomprendidos y solos más nuestra voz interior que quiere gritar lo que siente y nosotros que tratamos de ahogarla, el resultado es sentirnos aun peor.

Una vez que ya metiste todos los ingredientes en la olla a presión solo es cuestión de tiempo para que explote. ¿Y cómo lo hace? Esto te resultará conocido…

Echas culpa, te victimizas, te deprimes o te enojas fuertemente; reclamas, lloras y pataleas. Sí, tal y como lo haría un niño, porque los niños no saben identificar sus sentimientos, simplemente lloran cuando se sienten mal. Los adultos que no sabemos identificar y expresar nuestros sentimientos, deseos, pensamientos acabamos siendo como niños berrinchudos.

Decimos cosas como: “es que como tú no me entiendes yo me pongo así.” (no te entiende porque no te sabes explicar)

“Es que tú deberías saber que me va a molestar que hagas eso” (bullshit! Nadie tiene por qué saber nada que tú no digas claramente)

Ponemos la culpa en el otro, porque dijo o no dijo, porque hizo o no hizo; y el problema real es que en su momento no supimos expresar lo que nosotros queríamos.

Es mucho más fácil decir lo que sientes, esfuérzate en darte cuenta en el momento de lo que estás sintiendo o pensando y hazlo sin culpar al otro, di Yo me siento así con esto que está pasando. Y punto, el otro no tiene que entenderte, no tiene que estar sintiendo lo mismo que tú, no tiene ni siquiera que cambiar su comportamiento; pero es fundamental que tú lo digas, eso te evitará la confusión de “tener” que hacerlo sentir culpable o triste después para que “entienda” como te sientes tú. Eso evitará una discusión más grande, malos entendidos e incluso eso tan temido de herir los sentimientos del otro.

Algo muy especial sucede cuando somos honestos con nuestros sentimientos, no para manipular ni para cambiar el punto de vista del otro, si no para ser sincero con lo que se siente, para darle voz a lo que nos mueve por dentro. Ese acto además de liberador, genera una onda positiva en el tu entorno. Verás que los demás reaccionan mejor de lo que esperabas.

Y a lo mejor en el intento te toca darte cuenta que en algo estabas sumamente equivocado, y eso también es valioso. Prepárate para recibir respuestas honestas del otro lado y si tienes esa suerte el enriquecimiento será mutuo.

Haz el ejercicio esta semana; di lo que sientes, sin esperar nada a cambio, sin manipular, culpar, victimizar ni nada de lo que ya sabes que no te hace bien. Solo di lo que TÚ sientes y después me cuentas cómo te va.

 

Showing your feelings is the new Strong.

 


 

 


 

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