De los niños siempre se puede aprender algo, ellos cambian tanto en poco tiempo que a cada rato te pueden sorprender con algo nuevo. Mi sobrino tiene 5 años y como yo no tengo hijos él es mi conexión más cercana a los que llevan poco tiempo en esta tierra. Es un pequeñín extraordinario, y aunque todos los niños son especiales de diferentes maneras, éste es el que me asombra y enseña cosas nuevas desde su visión fresca y libre, antes de ser modificada por las reglas y deberes que la vida nos va poniendo.

Les comparto algunas cosas que él hace con naturalidad y que creo nos vendría bien retomar un poco.

A decir: NO.

Mi sobrino está en una etapa donde su primer opción de respuesta es no. Y ya después si le parece buena idea cambia de opinión. Esto se debe a que en primer lugar si está haciendo algo lo hace con tanto gusto que no piensa que pueda haber algo mejor y como lo está disfrutando no quiere dejarlo. Y por otro lado de ese modo tiene tiempo para pensar la propuesta antes de embarcarse.

A hacer todo al máximo.

Bueno, esto ya vi cómo es pero todavía no me sale del todo bien. Y es que mi sobrino a cada cosa le pone el máximo de energía, toda la atención y lo disfruta a tope. En ningún momento juega pero con apatía, ve los dibujitos pero se distrae o se ríe pero quedito; todo es al máximo.

Todo el tiempo es aquí y ahora.

Los niños rara vez se distraen con el pasado o el futuro, incluso el término “mañana” es aún algo confuso para mi querido, él ve mañana como algo que no existe y que bien podría nunca existir. Porque si quiere hacer algo y le dices que irán mañana a hacerlo, para él es igual a que le dijeras simple y llanamente que no. No entiende que mañana está cerquita, que es después de irse a dormir. Y creo que tiene que ver con esa hermosa capacidad de vivir casi exclusivamente en el presente.

Cariño desapegado.

Esto a mí me sorprende, porque mi sobrino es muy cariñoso, no tiene pena en decir te quiero o dar un abrazo; pero al mismo tiempo es libre y desapegado. No llora si se despide de alguien querido o si su mamá no está, pregunta por sus seres queridos y los recuerda con cariño, claro; y aunque por supuesto que necesita de su familia para seguir creciendo, no me parece que esté atado emocionalmente a ella.

A hacer amigos en cualquier parte.

Donde fuera que estuviéramos, si había algún niño o niña cerca, él iba a platicar. Dispuesto a que la plática se convirtiera en juego e incluso en amistad pero sin darse el menor disgusto si el otro niño no estuviera interesado. Es hermoso ver como los niños se arriesgan a conseguir una amistad sin nada que perder, con el único objetivo de compartir un juego y sin sentirse mal si no se logra.

 

Crecen tan rápido que seguro para cuando esto se publique ya habrá cambiado algunas cosas, ahora tal vez sea más confianzudo y diga que sí más pronto pero mientras tanto yo me quedo con estas consignas para acordarme más cómo era ver las cosas por primera vez, apreciar la vida en cada instante y aventarse a todo sin miedo; en otras palabras, acordarme cómo era ser niña.

 


 

 


 

One Reply to “5 cosas que aprendí de mi sobrino.”

  1. y qué podría decir yo que intentara ser objetivo ??? poco …..pero es notable como cada día son más los niños que expresan libremente sus sentimientos y creo que se debe principalmente a los cambios que se vienen generando en su crianza.

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